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¿Cómo saber si mi hijo tiene un trastorno de déficit de atención?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Cómo saber si mi hijo tiene un trastorno de déficit de atención?

El trastorno de déficit de atención (TDAH) es una condición con influencia sobre el desarrollo cognitivo y conductual de los niños, y se caracteriza por manifestaciones como la inatención, la hiperactividad y la impulsividad. Para identificar este trastorno en un niño es fundamental la intervención de un neuropediatra. Las medidas de intervención terapéutica no sólo mejoran la calidad de vida, sino también reducen las posibles complicaciones en su desarrollo emocional, académico y social. 

Manifestaciones clínicas 

Los 3 factores fundamentales del trastorno de déficit de atención.

  • Inatención.

Los niños con TDAH suelen mostrar dificultad para realizar tareas que requieren concentración sostenida. Esto se traduce en la incapacidad para completar actividades escolares o domésticas, pasando de una tarea a otra sin finalizar. La distracción fácil es un rasgo característico, puesto que pequeños estímulos pueden desviar su atención a la actividad actual. 

  • Hiperactividad.

Se manifiesta como inquietud motora constante. Es común que el niño no pueda permanecer sentado durante mucho tiempo, moviéndose de manera excesiva o agitada. En actividades escolares, se levantan a menudo de sus asientos o están en constante movimiento con las manos y los pies. 

  • Impulsividad.

Los niños con TDAH tienden a actuar sin observar las consecuencias de su comportamiento en su entorno o círculo social. La impulsividad verbal se refleja cuando interrumpen constantemente a los demás durante conversaciones o actividades grupales. 

Estos síntomas se manifiestan clínicamente con dificultades académicas, sociales y problemas de comportamiento. 

  • Dificultades académicas.

Es común que los niños con TDAH presentan olvidos frecuentes y desorganización en el manejo de las tareas escolares y objetos personales. La dificultad para seguir instrucciones y completar tareas también genera frustración en el niño, sus padres y maestros. 

  • Dificultades en las relaciones sociales.

Los niños con TDAH pueden tener problemas para hacer y mantener amistades debido a su impulsividad y falta de control en las interacciones sociales. Las interrupciones constantes podrían generar malestar entre sus compañeros. Potencialmente implica aislamiento social y baja autoestima. 

  • Problemas de comportamiento y falta de autocontrol:

Debido a baja tolerancia a la frustración. La complejidad para manejar las emociones y los impulsos se hace constar en explosiones de ira o irritabilidad cuando las cosas no salen acorde a lo planeado. La falta de autocontrol también genera situaciones conflictivas en el entorno familiar o escolar.

  • Baja motivación.

Los rasgos característicos de TDAH hace que los niños presenten una baja motivación para realizar actividades que requieren esfuerzo o concentración prolongada, como las actividades académicas. Esta falta de interés puede ser confundida con pereza, cuando en realidad es el resultado de la dificultad para mantener la concentración y la organización. 

Abordaje diagnóstico

El o la neuropediatra es el especialista indicado para evaluar estos síntomas. La revisión incluye la historia clínica médica y una evaluación neuropsicológica.

Evaluación neuropsicológica:

Permite analizar las funciones ejecutivas del niño.

  • La función ejecutiva permite la planificación, organización, regulación emocional y control de impulsos.
  • El déficit ejecutivo afecta la capacidad del niño para organizar y planificar sus acciones. Es decir, afecta su capacidad para dividir tareas en pasos secuenciales, mantener la información y ajustarse a los cambios en las instrucciones.
  • Asimismo, presentan dificultades para inhibir respuestas automáticas y para gestionar su tiempo, lo que contribuye a los problemas académicos y de comportamiento.

El o la neuropediatra puede considerar realizar otras pruebas cognitivas específicas. Por otro lado, la información aportada por padres y maestros, mediante cuestionarios estandarizados, permite obtener una visión integral de las manifestaciones del trastorno por déficit de atención en diferentes contextos. 

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico temprano permite intervenir antes de que las dificultades del niño afecten gravemente su desarrollo. Si no se trata de manera adecuada, hay mayor probabilidad de aparición de problemas de conducta, ansiedad y depresión, con efecto deletéreo en su rendimiento escolar y relaciones sociales. Un diagnóstico temprano facilita la implementación de estrategias educativas e intervenciones conductuales, incluso tratamiento farmacológico asociado a psicoterapia.

La participación de un neuropediatra es fundamental para identificar los síntomas típicos y también otros trastornos neuropsiquiátricos acompañantes. Evalúan el desarrollo neurológico y realizan un diagnóstico diferencial para descartar otras condiciones que pueden afectar también el comportamiento o rendimiento escolar. 

La detección temprana y el tratamiento adecuado son esenciales para mejorar la calidad de vida de un niño con TDAH y así minimizar las dificultades en el desarrollo académico y social. La intervención por un o una neuropediatra permite diseñar un plan de tratamiento individualizado que incluya:

  • Terapia conductual
  • Apoyo educativo
  • Orientación para la familia, entre otros recursos.