Crisis de ausencia en niños: cuándo acudir al especialista
Autor: Giovana Femat Roldán

Las crisis de ausencia en niños, también conocidas como «petit mal», son un tipo de convulsión que se caracteriza por breves episodios de pérdida de conciencia, donde el niño parece estar ausente o mirando fijamente al vacío. Aunque suelen ser benignas y muchos niños las superan en la pubertad, es importante reconocerlas y buscar atención médica si se sospecha que un niño las está experimentando.
Síntomas en las crisis de ausencia
Una simple crisis de ausencia provoca una mirada vacía, que se puede confundir con una breve falta de atención. La crisis dura alrededor de 10 segundos, aunque puede durar hasta 30 segundos. Tras la crisis, no se observa desorientación, dolor de cabeza ni somnolencia.
Estos son los síntomas de la crisis de ausencia:
- Interrupción repentina de la actividad sin caerse.
- Chasquido de labios.
- Aleteo de los párpados.
- Movimientos de masticación.
- Fricción de los dedos.
- Pequeños movimientos con ambas manos.
- Mirada fija y vacía
- Pérdida breve de la conciencia
Después, por lo general, no hay recuerdo del incidente. Pero si la crisis se prolonga, la persona puede darse cuenta del tiempo perdido. Algunas personas presentan muchos eventos diarios. Cuando sucede, puede interferir con las actividades escolares o cotidianas.

¿Cuándo buscar ayuda de un neuropediatra?
Es importante buscar atención por parte de un neuropediatra si se sospecha que un niño está experimentando crisis de ausencia, especialmente si:
- Las crisis son frecuentes.
- Las crisis duran más de 30 segundos.
- El niño está confundido o desorientado después de la crisis.
- Las crisis ocurren en situaciones de riesgo, como cerca del agua.
- El niño muestra signos de ansiedad o depresión después de la crisis.
Causas de las crisis de ausencia en niños
Se cree que las crisis de ausencia son genéticas, aunque es posible que un niño no siempre tenga un familiar con crisis convulsivas o epilepsia. A veces se deben a mutaciones genéticas.
Cualquier persona puede tener crisis de ausencia, pero las que tienen más probabilidades de contraer esta afección son:
- Los niños de entre 4 y 14 años de edad
- Las personas que tienen parientes que sufren de crisis de ausencia
- Las mujeres
¿Cómo se evalúa la crisis de ausencia?
El electroencefalograma es la principal herramienta diagnóstica para la evaluación de la epilepsia de ausencia. En las crisis de ausencia infantiles, el EEG muestra descargas de punta-onda de 3 Hz, bilateralmente sincrónicas y simétricas, que comienzan y terminan abruptamente.
Las pruebas neuropsicológicas han demostrado que los pacientes presentan una mayor tasa de déficits cognitivos, especialmente en la atención, la función ejecutiva y la memoria verbal y visoespacial. También se reportan con frecuencia dificultades con el lenguaje y la lectura. La depresión, la ansiedad y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad también se han reportado con mayor frecuencia en pacientes.
Objetivos para determinar una crisis de ausencia:
- Evaluar a un paciente que presenta episodios de mirada fija en busca de características compatibles con crisis de ausencia.
- Identificar los medicamentos de primera línea para la epilepsia de ausencia y los efectos adversos asociados.
- Evaluar enfoques para asesorar a los pacientes con crisis de ausencia y a los miembros de la familia sobre las precauciones de seguridad.
- Colaborar con los miembros del equipo interprofesional para diagnosticar, evaluar y tratar rápidamente a los pacientes con crisis de ausencia.
¿Cómo se lleva a cabo el manejo de la crisis de ausencia?
El tratamiento de primera línea para la epilepsia de ausencia es la etosuximida. Si es efectivo, el levetiracetam puede controlar la epilepsia de ausencia a una dosis relativamente baja (generalmente <40 mg/kg/día). El aumento de las dosis no es eficaz si el levetiracetam no es eficaz inicialmente.
Los efectos adversos más frecuentes de la etosuximida son dolor abdominal y náuseas. Por esta razón, la etosuximida debe tomarse con las comidas. Otros medicamentos que pueden utilizarse para controlar las crisis de ausencia incluyen valproato, lamotrigina y topiramato. Los medicamentos de segunda línea que pueden utilizarse como terapia complementaria incluyen ácido valproico, zonisamida y levetiracetam. Es importante tener en cuenta que algunos bloqueadores de los canales de sodio, como la fenitoína, la carbamazepina, la gabapentina, la pregabalina y la vigabatrina, pueden empeorar las crisis de ausencia.
Algunos expertos sugieren que una dieta cetogénica o de triglicéridos de cadena media puede ser beneficiosa, pero falta evidencia sólida que respalde su uso.
Algunos diagnósticos diferenciales son:
El diagnóstico diferencial de los episodios de mirada fija incluye epilepsia de ausencia, convulsiones focales con alteración de la conciencia y eventos paroxísticos no epilépticos.
