Cuando los reflejos infantiles indican problemas neurológicos
Autor: Giovana Femat Roldán

El reflejo se define como la respuesta motriz o secretora, independiente de la voluntad, desencadenada por la aplicación de un estímulo adecuado, pudiendo ser o no consciente.
Los reflejos exteroceptivos son aquellos originados posteriormente a un estímulo realizado sobre la superficie externa del cuerpo; corresponden a este grupo los reflejos osteotendinosos y cutáneos.
Dentro de los reflejos interoceptivos se encuentran los visceroceptivos y los propioceptivos.
- Los reflejos visceroceptivos:
Originados en los diferentes órganos del cuerpo, resultan en efectos secretorios y motores sobre el músculo liso visceral.
- Los reflejos propioceptivos:
Se originan en estímulos internos provenientes de músculos, tendones, huesos, articulaciones y el aparato vestibular; comprenden el grupo de reflejos encargados del mantenimiento de la postura, del equilibrio y de la marcha.
- Los reflejos patológicos:
Son aquellos que se producen de manera secundaria a una lesión en el sistema nervioso. Pueden ser superficiales o profundos y constituyen signos de notable valor diagnóstico, por lo cual es fundamental el conocimiento, la búsqueda y la interpretación de estos.
Reflejos patológicos
Los reflejos patológicos son aquellos que se producen de manera secundaria a una lesión en el sistema nervioso. Pueden ser superficiales o profundos y constituyen signos de notable valor diagnóstico, por lo cual es fundamental el conocimiento, la búsqueda y la interpretación de los mismos.
Los reflejos primitivos son reflejos anormales que representan una regresión del desarrollo , lo que indica anomalías neurológicas significativas en adultos.

Reflejos patológicos de la cabeza:
- Reflejo de hociqueo:
Percutiendo suavemente sobre la parte media de ambos labios el paciente realiza un gesto de «dar un beso» o de hociqueo, por contracción del músculo orbicular de los labios. Se encuentra en la enfermedad de Parkinson, en lesiones del lóbulo frontal y demencias.
- Reflejo de succión o de Oppenheim:
El estímulo de la mucosa labial mediante el contacto con la yema del dedo explorador o con un bajalenguas provoca movimientos de succión por contracción del músculo orbicular de la boca; la respuesta podría ser incompleta, manifestándose solo con la contracción débil del músculo antes mencionado, o completa, con movimientos de succión de la lengua y la faringe
- Reflejo glabelar inagotable:
El examinador percute la región del entrecejo con el dedo índice o con el martillo de reflejos; en sujetos normales, el cierre de los párpados ocurre solo en las primeras percusiones y luego desaparece. La respuesta se considera positiva por parpadeos persistentes después de nueve golpes.
Reflejos patológicos de miembros superiores:
- Reflejo de Jacobson-Bechterew:
Con la mano del paciente extendida y descansando sobre la palma de la mano del explorador se percute sobre la apófisis estiloides del radio en su cara dorsal, produciéndo una flexión de los dedos. Se observa en paresias o plejías espásticas.
- Signo de Hoffman:
Se sostiene con la mano izquierda del explorador la mano del enfermo con la palma orientada hacia abajo y los dedos relajados; se toma el dedo medio del enfermo entre los dedos índice y medio y se aplica un rápido pellizco a la extremidad de este dedo produciendo una flexión brusca sobre la falange distal.
- Signo de Lázaro:
Mediante la flexión de la cabeza o con un estímulo doloroso sobre el esternón, se desencadena una secuencia de movimientos, que consisten en una flexión bilateral de los brazos, aducción de los hombros y la extensión de las manos sobre el pecho o el cuello; pueden presentarse posturas distónicas de los dedos. Se lo observa en pacientes con muerte cerebral
Reflejos patológicos de miembros inferiores:
- Signo de Babinski:
El estímulo de la planta del pie con el mango del martillo, rascando su lado externo desde el talón hacia el metatarso, y luego siguiendo este hasta su borde interno, con ligera a moderada presión, produce la extensión del dedo gordo y, a veces, apertura en abanico de los dedos restantes.
- Signo de Chaddock:
Se provoca el signo de Babinski estimulando la parte externa de la planta del pie. El área inframaleolar externa es el área reflexógena del reflejo de Chaddok
- Signo de Balduzzi:
Similar al anterior, con el mismo estímulo se produce la respuesta de manera bilateral o en el miembro contralateral; su presencia tiene el mismo significado patológico.
Reflejos patológicos del abdomen:
- Signo de Beevor:
Cuando un paciente desde la posición de decúbito se sienta o levanta la cabeza, el ombligo se desplaza en sentido rostral; este es el resultado de la parálisis de las fibras de la porción inferior del músculo recto del abdomen, de modo que predominan las fibras superiores que traccionan el ombligo hacia arriba cuando se contraen.
¿Cuándo consultar con un neuropediatra?
Es fundamental acudir con un neuropediatra cuando se observe cualquiera de las siguientes situaciones:
- Un reflejo esperado no aparece.
- Un reflejo es exageradamente fuerte o débil.
- Un reflejo se presenta solo en un lado del cuerpo.
- Los reflejos persisten más allá del tiempo fisiológico.
- El bebé muestra signos de retraso en el desarrollo motor (no se sostiene, no gira, no gatea a la edad esperada).
El neuropediatra cuenta con las herramientas clínicas y tecnológicas necesarias para identificar si se trata de una variante del desarrollo o de un trastorno neurológico que requiere atención especializada. En muchos casos, la detección temprana permite iniciar terapias de estimulación, fisioterapia o tratamientos neurorehabilitadores con muy buenos resultados.
