¿Cuáles son los tipos de motricidad?
Autor: Giovana Femat Roldán

La motricidad hace referencia a la capacidad del organismo para realizar diferentes movimientos y gestos, los cuales pueden ser de mayor a menor complejidad y desempeñar funciones variadas. Desde lanzar una pelota, escribir con un bolígrafo o, simplemente, correr, estos movimientos están dentro del concepto de motricidad. Sin embargo, entrarían en diferentes categorías del mismo.
Básicamente, la motricidad se divide en dos tipos, gruesa y fina, en función de los tipos de grupos de músculos que se implican en el movimiento que se realiza.
Motricidad gruesa
Con motricidad gruesa se hace referencia a las capacidades motoras de una persona en las que se implican grupos musculares grandes. la intervención de este tipo de músculos permite hacer movimientos en los que se activa todo el cuerpo o gran parte de una extremidad, como por ejemplo gatear, caminar, saltar, escalar, montar en bicicleta, nadar y otros muchos más.
Empieza a desarrollarse en la edad temprana, hacia las primeras semanas de vida del bebé. El desarrollo es continuo y en caso de no ponerse en práctica o de realizarse, se da a una pérdida de la motricidad gruesa.
La dirección en la que se van perfeccionando grandes grupos musculares se hace de cabeza a pies, es decir, primero se aprende a mover la cabeza y el cuello, luego, se tiene un mayor control sobre el tronco y, finalmente, se controla piernas y brazos.
- Control postural:
Cuando acaba de nacer, el bebé no es capaz de controlar su postura de forma voluntaria, ni tampoco sostener en correcto equilibrio su cabeza. Es por ello que, en las primeras semanas de vida, lo recomendable es que el infante se encuentre tumbada. Cuando ya se acerca el primer año de vida, los infantes han adquirido la suficiente capacidad como para poder sentarse encima de una silla por ellos mismos.
- Aprender a caminar:
Para lograr caminar erguido primero debe tener el suficiente control postural para poder mantenerse erguido. Además de ello, requerirá fuerza en las piernas, la cual habrá adquirido tras varios meses gateando y poniendo encima de ellas parte del peso del tronco, con la ayuda de los brazos.
- Auge y declive de capacidades gruesas:
Aunque son significativos los cambios que ocurren durante los primeros años de vida, las habilidades gruesas también mejoran durante el período comprendido entre los 7 y 12 años. En esta edad, quien en poco será adolescente, mejora su capacidad de correr, esquivar, saltar a la cuerda y otras actividades relacionadas con el ámbito del deporte.
Es por ello que es bastante notoria la realización actividades deportivas durante la adolescencia, coincidiendo con la época en la que las personas notan una mejor destreza en cuanto a su capacidad locomotora se refiere. Pasados unos años, especialmente cuando se acercan los 30, empieza a darse un declive de la motricidad gruesa.

Motricidad fina
En cuanto a la motricidad fina, a diferencia de su contraparte, se implican grupos musculares pequeños, los cuales, mayormente, se encuentran en las manos, especialmente en las muñecas y dedos. Esta capacidad es destacable en la especie humana, dado que se posee un alto control de los movimientos de los dedos de las manos, permitiendo agarrar objetos, escribir, tocar el piano o hacer gestos.
Las habilidades finas se van desarrollando a lo largo de la vida de todo el individuo, pudiéndose mejorar y aprender nuevos movimientos en prácticamente cualquier edad de la persona, siempre y cuando no haya lesiones físicas ni a nivel cerebral.
- Primeros meses de vida:
Los primeros movimientos finos que se pueden observar en un bebé son los reflejos, los cuales se manifiestan ya desde el momento en el que ha nacido. No obstante, con el paso de las pocas semanas, muchos de estos desaparecen.
A las ocho semanas, el bebé es capaz de hacer algunos movimientos con los dedos, pudiendo coger, aunque de forma patosa, cosas.
Entre los dos y los cinco meses el bebé ya es capaz de coordinar la mirada con el movimiento de sus propias manos, siendo esto un punto decisivo en su capacidad para explorar el mundo exterior.
Entre los siete y doce meses se da el punto más destacable de las capacidades motoras finas del bebé, habiendo una mejora en la capacidad de agarre de objetos, señalar con el dedo índice, pasar objetos de una mano a otra y, muy importante también, hacer pinza con la mano.
Cuando el bebé ya tiene un año, dispone de suficiente capacidad fina como para manejar objetos voluntariamente y con mayor seguridad.
- Preescolar;
Esta etapa comprendería entre los dos y cinco años. En estas edades, el niño es capaz de cerrar y abrir la mano haciendo diferentes combinaciones con los dedos. Así pues, el niño puede aprender a usar las tijeras, pintar con lápices, abotonarse la camisa y coger objetos de forma más certera.
- Etapa escolar;
Esta etapa comprendería entre los dos y cinco años. En estas edades, el niño es capaz de cerrar y abrir la mano haciendo diferentes combinaciones con los dedos. Así pues, el niño puede aprender a usar las tijeras, pintar con lápices, abotonarse la camisa y coger objetos de forma más certera.
